Los eventos de los últimos años nos han obligado a repensar en la forma como llevamos a cabo nuestros negocios en todas la industrias.

Por ejemplo, en la industria automotriz, ya es bien sabido que si esperamos sentados a que lleguen los clientes a nuestras puertas (como años atrás), no van a llegar.

La idea es provocar que los clientes lleguen a nuestros negocios; no solo a través de un evento, carpa o una buena campaña publicitaria, sino a través de llevar a cabo una serie de acciones que redunden en ventas.

Siempre he creído que vender no es la acción de entregar un producto; sino más bien, es la acción de un proceso que nos lleva a entregar un producto.

El problema, es que gran parte de estos procesos, requieren de efectuar cambios en los hábitos de trabajo (o quizás debo decir malos hábitos) aprendidos por nosotros durante todos estos años.

Sé que no se puede cambiar a nadie que genuinamente no quiera cambiar, pero si queremos hacerlo, lo primero sería reconocer la verdad de que algo no está bien. En otras palabras, si donde estas, no es el nivel que quieres estar, pues algo no está bien.

Entonces, ¿Cuáles son esas acciones que debo tomar?

Podría hacerte; como en anteriores ocasiones, un listado de las acciones que debes tomar, y tratar de persuadirte, pero no lo voy hacer.

Por el contrario, creo que es mejor que te persuadas tu mismo, pensando en evitar llegar a fin de mes para mirar a tus seres queridos a los ojos y decirles, que no se pueden ir de vacaciones o que no puedes comprarles tal o cual cosa, porque no trazaste metas reales y alcanzables, no monitoreaste tu progreso, no seguiste los pasos básicos de la venta, no prospectaste, no llamaste a los clientes vendidos, no llamaste a los clientes no vendidos y no contestaste correctamente las llamadas telefónicas.

Estimado Colega, meditar en torno a esto quizás no sea muy agradable, pero te garantizo que los resultados de tu decisión al respecto, marcarán tu futuro en esta industria para siempre.

Éxitos.